
De cerca
donde mi pelo es tuyo y tus palabras beso
no recuerdo mi historia sin tus uñas
malpintadas de rosa
recomidas
sobre el manillar blanco
bicicletas y parque de domingo.
De cerca
la peca de tu pechotan de cerca que nada más que sábanas
-piel ni tuya ni mía
casi ya de ninguno de nosotros-
existe alrededor de nuestro lecho
no puedo imaginar dolor
que no salga del gozo de estos cuerpos.
Así
tan de cerca
qué podría importar -si es que existieran-
olores a cocina
a moqueta de banco o a docena de rosas
si no es aliento nuestro.
Miradas tan de cerca
son heridas, gemidos
las sílabas que dices desgranadas
los ruidos que te dejo repartidos
-como faros
como gaviotas muertas-
tan de cerca me olvido
de que son nuestros nombres
extendidos.
Del mismo roce sale el placer y las heridas.
ResponderEliminarUn poema muy bueno, para mi gusto.
Pues sí, Juanjo, no hay uno sin las otras.
EliminarUn abrazo.