Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de octubre de 2012

martes, 19 de junio de 2012

lunes, 28 de mayo de 2012

Laberintos



El laberinto más simple es el camino recto que nos lleva hasta el centro. Su regla es la distancia: casi siempre más larga que nuestro propio tiempo.

El laberinto más complejo es ese que cambia constante y eternamente; y en él, tarde o temprano, nosotros seremos el centro. Su regla es el tiempo: mucho más, siempre, que el que hay en nuestros pasos.

Quien puede imaginar su centro tiene la llave de la inmortalidad.

domingo, 29 de abril de 2012

Tiempo de lluvia - II


Llueve

y el tiempo se aquieta
detrás de los cristales 
y el cielo estalla en burbujas
redondas sobre el suelo



Llueve

y todo se ha llenado de islas
que quieren encontrarse 
naufragios de luz
mundos abiertos

viernes, 27 de abril de 2012

Tiempo de lluvia - I


Llueve

y la primavera se ha quedado fuera
como el amigo que llegó tarde al concierto
como la amante que olvidó el número de habitación
como el pájaro que encontró la jaula abierta.

Llueve

y todo
la vida
se ha quedado al otro lado del agua.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Now

Clavo los ojos en el muelle incandescente de la estufa y lo entiendo: el calor es la resistencia del alambre al paso de la electricidad.
Cierro los ojos y lo comprendo: el tiempo es la resistencia del espacio al paso de mi alma.

viernes, 17 de junio de 2011

Vivir en tiempo muerto

¿Quién querría vivir con el traje blanco de la primera comunión, crecer con él, salir en busca del amor con el uniforme desgarrado de marinerito, envejecer dentro de los mismos jirones, morir en el sudario ridículo de los primeros pantalones largos?
¿Quien querría salir a surcar los confines de la tierra y quedarse un metro más allá de la puerta de casa? (...porque el hombre nace ya un paso fuera de casa).
¿Quién compraría un coche que no se mueve, un barco que no separa el agua? ¿Quién pagaría por sentarse a ver, eternamente larga, la película de un solo fotograma?
¿Qué mago de cabaret nos cambió la piel cálida de nuestra amante por una fotografía plastificada?
¿Qué hechicero trocó en nuestro mapa la arrugada topografía de ríos, de ciudades, de valles y montañas por un cartón satinado de desierto inmensamente seco y solitario?
¿Cuándo nos olvidamos de que la vida es todo lo que pasa, de que también hay que enseñar a envejecer?
Llamé para felicitarle el cumpleaños. Me siento viejo, me dijo, no quiero envejecer. Y yo me puse gris de pronto, y no quise responderle. No quise preguntarle: ¿...y seguir viviendo siempre en tiempo muerto?