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lunes, 27 de mayo de 2013

Atento yo en el sur




No sabría decir
-así, en pie-
si todas las heridas duelen igual
o si el dolor depende
de la mano
o el filo.

Tendrían que herirme
al mismo tiempo
por tres de mis puntos cardinales
y atento yo
en el sur
medir mi muerte.

Ya no recuerdo
si todas las heridas son iguales
o juegan a ser nubes
necrosadas y pálidas
extendidas al cielo
de una piel desgastada.

Pero puedo decir
-aquí de pie,
a solas
y en el silencio-
que todas las cicatrices
responden a la vez
al mismo nombre.


jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Dónde yo?


¿Y si hubieras subido en ese barco?
¿Si hubieras tomado aquel tren de medianoche?
¿Si hubieras apretado la mano
entorno a la cuerda de ese globo?
¿Si te hubieras hundido a lomos
de aquel pez de escamas de plomo?
¿Si te hubiera bastado ya
con lo tomado de esta vida?

- Adiós. Tengo bastante ya de ti
(sin llegar ni a decírmelo)-

Si me hubiera quedado
sin tu carcasa escueta,
sin tu melena negra y sin tus ojos,
sin tu sonrisa amenazantemente tierna,
sin todas esas señas
que me permiten verte desde fuera...

¿Dónde yo?
¿Dónde mis ansiedades, mis deseos?
¿Dónde los dedos sigilosos de mi alma?
¿A qué piel, a qué lugar, 
a qué costumbres?
¿A qué calor, a qué contraste,
a qué espejo, buscándome, 
hubiera regresado
cada día?

sábado, 8 de septiembre de 2012

Zona de niebla


Mis pies pisan la roca
mi cabeza
sobre nubes
va flotando...

...pero hay una zona de niebla que me tiene partido.

No veo mis pies en el camino;
no siento el rostro del que tiraba de mí
con tanto ahínco hacia el horizonte.

Un viento fuerte, por favor, un barredor de tristeza y un aguacero como el deseo de Silvio, un aguacero en venganza: inmenso, arrollador, estruendoso y, a poder ser, un arcoíris pequeño, diminuto, a forma de epílogo, de capítulo, de fin... de "bien: a lo que íbamos, que era aquello de seguir buscando la belleza".

viernes, 20 de julio de 2012

Horizontes


Todo lo que no soy yo
está más allá del horizonte.
Todo este yo que soy
no puede dejar de mirar el horizonte
de seguir obsesionado hacia su filo
como si fuera posible cruzar al otro lado.

martes, 19 de junio de 2012

viernes, 20 de abril de 2012

El instante en el que el porvenir nos penetra

“Por eso pasa la tristeza. Lo nuevo que está en nosotros, lo recién llegado, se nos entra en el corazón, se desliza en su cámara más recóndita, y ya tampoco está allí: está en la sangre. Y no alcanzamos a saber lo que fue… Sería fácil hacernos creer que no sucedió nada. Sin embargo nos transformamos como se transforma una casa en la que ha entrado un huésped. No podemos decir quién ha llegado. Quizás nunca logremos saberlo. Pero muchos indicios nos revelan que el porvenir entra de ese modo en nuestra vida para transformarse en nosotros mucho antes de acontecer. Por esto es tan importante permanecer solitario y alerta cuando se está triste. Pues el instante aparentemente yerto y sin suceso en que el porvenir nos penetra, se halla mucho más cerca de la vida que aquel otro momento, ruidoso y accidental, en que el futuro nos acaece como si proviniese de fuera.”
Rainer Maria Rilke

jueves, 15 de marzo de 2012

Nuestra soledad no somos nosotros. Soledad es lo que ha partido de nosotros, lo que se quedó adherido a aquello que siguió su camino.
La soledad no tiene nada que ver con el dolor de quien nunca hizo un sitio en su vida para otro, ese dolor que se extiende como una mancha de aceite, que se queda pegado como una miel amarga, que nos inmoviliza como veneno de serpiente... esa tristeza profunda que nunca deja un hueco para que algo nuevo entre.

jueves, 2 de febrero de 2012

Todas las terrazas de París
se parecen,
todas son cálidas
bajo la lluvia fría.
Todas las estufas encendidas
me hablarán siempre
de tu ausencia.

jueves, 12 de enero de 2012

Explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome.
Alejandra Pizarnik